Estudio español relaciona la contaminación ambiental con pérdida de fertilidad femenina

BARCELONA, 28 Abr. (EUROPA PRESS) –

Un estudio del Institut Marquès de Barcelona relaciona por primera vez la contaminación ambiental y la exposición a tóxicos con la pérdida de fertilidad femenina en mujeres de menos de 40 años, que acusan una menopausia precoz que les impide ser madres.

En declaraciones a Europa Press, la líder del estudio, la jefa de Reproducción Asistida del instituto, Marisa López-Teijón, ha relatado que las mujeres afectadas todavía tienen el período, pero no van a poder ser madres porque han visto reducida radicalmente su reserva ovárica por culpa de tóxicos y contaminantes en un 80%.

Hasta ahora se había relacionado la contaminación ambiental con la calidad del semen y esterilidad masculina, sin que saliera a la palestra que estos tóxicos también inciden en la fertilidad de las mujeres, ha reseñado la líder del trabajo, pionera en relacionar la polución y la pérdida de la calidad del semen hace 12 años. Sigue leyendo

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Entrevista a Carlos de Prada sobre endometriosis y tóxicos

Entrevista publicada en la revista Endo Vive Plena de México:

Carlos de Prada
Premio Nacional de Medio Ambiente y Premio Global 500 de las Naciones Unidas
Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental (FODESAM)

EVP- En qué afecta la contaminación a las mujeres con ENDO?

CP- Según diversas investigaciones científicas, que resumimos en nuestra web del Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental, podría ser que en mucho. Tanto a mujeres que ya tengan la enfermedad como, lo que acaso sea más importante, en el hecho de acabar teniendo o no la enfermedad. Debemos tener presente que nuestros cuerpos, y los de las mujeres singularmente, funcionan a consecuencia de la existencia de un finísimo equilibrio químico. Un equilibrio que funciona, a lo largo de miles de años, por el concurso de una serie de sustancias, hormonas por ejemplo, que tienen sus justas proporciones y que intervienen en una serie de momentos clave. Si en ése equilibrio químico natural, extraordinariamente sensible y en el que bastan niveles muy bajos de una serie de sustancias para provocarse cambios profundos, entran en escena una serie de sustancias químicas no naturales, pueden causarse profundos desarreglos. Especialmente cuando estas sustancias ajenas, que todos tenemos ya en nuestros cuerpos, pueden tener, como de hecho sucede, efectos hormonales. Es como si tuviésemos en nuestro torrente circulatorio una serie de “hormonas saboteadoras” que envían mensajes erróneos, que “imitan” a los de las hormonas naturales, o que bloquean o potencian, según el caso, y fuera de todo equilibrio, una serie de mecanismos. Si estas sustancias intervienen, por ejemplo, cuando una mujer es un embrión que se está formando dentro de su madre, los cambios pueden ser profundísimos. Y pueden manifestarse luego cuando esa mujer llegue a la madurez sexual, especialmente si a lo largo de todo su desarrollo ha seguido exponiéndose a ésas mismas sustancias que la predispusieron ya desde el útero materno. Sigue leyendo

Endometriosis y Tóxicos

En este artículo se recopilan varios estudios científicos que relacionan la endometriosis con una posible exposición a varias sustancias químicas tóxicas:

El número de mujeres que se estima que pueden tener endometriosis oscila entre el 10 y el 15% de las que se encuentran en edad reproductiva. Estamos, pues, ante un problema de salud que tiene una muy notable incidencia ( y eso que es probable que en muchos casos se esté dando una subestimación por una serie de razones ).(…)

Siempre es complejo establecer una causa para muchas enfermedades. Muchas dolencias no tienen una sola causa. Pero es evidente que , sola o en compañía de otras causas, según un creciente número de estudios científicos que se están realizando, la presencia de una serie de sustancias químicas que pueden tener serios efectos de alteración del equilibrio hormonal de los cuerpos femeninos, puede estar desempeñando un importante papel en el inicio y en el posterior desarrollo de la enfermedad. (…)

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Fuente: Foro para la Defensa de la Salud Ambiental